may 19, 2009 - Educación    5 Comments

Todo lo contrario

Al llegar a la sala, por alguna razón, encuentro la carpeta de circulares sobre la mesa. La abro buscando una señal de lugares para firmar, pero la única novedad es una noticia que me menciona. En el texto  impreso se encuentran subrayados mi nombre y las escuelas en las que trabajo, custodiadas por dos grandes equis al margen. Me sonrío no tanto por la torpeza como la rusticidad del simbólico apriete.

Pobre mujer con su marcador cobrade, pobre patotera a sueldo de las corporaciones: con la pretensión de escracharme no hizo otra cosa que difundir mis ideas y argumentos a favor de una educación pública de calidad. Son ellos los que lograron que las palabras de un profesor recién iniciado, sin ninguna fama ni aparato que lo respalde, lleguen a las escuelas a las que todavía no había llegado. 

Últimamente pienso en la teoría del escritor comprometido que siempre aspiré a ser y no puedo evitar pensar en que Sartre la concibió en una época en que era escupido en las calles por quiénes consideraban traición a la patria denunciar el colonialismo en Argelia. Tal vez en esa soledad, amarga pero incorruptible, se incuben las resistencias. 

Faltan tres horas para la clase abierta que voy a inaugurar, y estoy cada vez más convencido de que elegí lo correcto.

5 Comments

  • Jaja, ¡de no creer!

    Bueno, yo escribo como anónimo entre otras cosas porque en la facultad no se como lo tomarían. Y es mi único sueldo fijo y soy relativamente nuevo, apenas hace 4 años que me dedico a la docencia. Es jodido, pero está claro que la independencia no existe en (¿casi?) ningún ambito.

    • Casi.

      Yo creo que la educación es un ámbito privilegiado para exponer ideas, pero respeto muchísimo a quiénes eligen el anonimato para hacerlo también. ¡Es que esta mina, más que un anónimo, es un troll!

      • ¡Jajajajaja!

  • De todos modos, no puedo evitar seguir sintiendo cierto “miedito”, por estas cosas, me alegra que tu generación no lo sienta.-
    Un beso Martín y como siempre, lo mejor.-

    • Nah, estos son aprendices de fascistas, les falta mucha sopa para asustar a alguien. Por suerte ya no tienen a qué cuartel ir a golpearle la puerta, así que se quedarán haciendo berrinches nomás.

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