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ago 19, 2010 - Narrativas pedagógicas    2 Comments

Un invierno de títeres

El proyecto con mis alumnos de la noche pasó por varios estados. Al principio, primaron las reservas y preocupaciones por cómo llevarlo a cabo. Luego vino la euforia por encontrar manos amigas que quisieron colaborar. Después comenzaron los ensayos. Fue difícil, pero todos lograron asimilar la crítica como un aporte colectivo y no como una forma de desvalorización del esfuerzo.

Hoy vivimos una cotidaneidad plácida y divertida. Con los ensayos se fue puliendo la expresión vocal, la coordinación de los movimientos, la ubicación en el espacio de los cuadros, el respeto por los silencios y por los diálogos acelerados. Llegamos a un punto en que mis intervenciones son mínimas y muy horizontales, más dispuestas a discutir la forma de resolver una escena que a marcar errores (-¿Y cómo cambiamos el suspiro? -Yo quiero decir “Aaaaaayyy”, porque soplar nomás no da. -Perfecto, queda más expresivo incluso). La calidad de la representación es más que suficiente para estrenar hoy mismo, pero estamos un poco atrasados con los materiales (y nos vamos a atrasar un poco más: comenzaron los prácticos y evaluaciones para cerrar el segundo trimestre). Soy más que optimista y confío en que el compromiso de los chicos permita avanzar en este sentido para ofrecer el espectáculo en el menor tiempo posible. Hasta entonces, todo lo que queda es divertirse.

Hoy es el aniversario del fusilamiento de García Lorca, así que de paso les voy a contar su biografía, que en alguna medida también influyó en la selección de la obra. Y por supuesto, leeré en voz alta La casada infiel y contaré anécdotas de los escritores de la guerra civil.

Les dejo algunas fotos del último ensayo. A medida que surjan novedades seguiré contando el proceso tras bambalinas.

Juntando complicidades

Títeres esperando

Títeres esperando

(La escena se desarrolla en una clásica secretaría de escuela secundaria, lugar de paso -y nexo comunicativo- tanto para directivos como para profesores. Hay una computadora, un gran escritorio abarrotado de planillas, papeles, papelitos.)

MARTÍN: (Sonriente pero nervioso, dirigiéndose a GRISELDA, la secretaria) Se me ocurrió algo, Griselda.

GRISELDA: ¿Eh? Contame.

MARTÍN: Quiero hacer… (ahora, decidido) Voy a armar un teatro de títeres con los chicos.

GRISELDA: ¡Qué linda idea, Martín! ¿Ya tenés los materiales?

MARTÍN: Yo, eh… (nervioso otra vez) en realidad no, tampoco tengo la más pálida idea de cómo hacer los muñecos, y mi capacidad manual es nula. En realidad la idea se me despertó hace tiempo recordando una obra que leí en la escuela, y la resucité cuando vi un videoclip en la tele. Pero voy a conseguir los recursos, no te preocupes.

GRISELDA: Seguro, tampoco debe ser tan difícil. ¿Hablaste con tu jefe de departamento? Acordate que él les da teatro a los terceros, en Expresión Artística.

MARTÍN: Iba a hablar con Claudio, sí. Ahí, entra, justito, mirá.

(Entra Claudio)

CLAUDIO: Uh, mate.

(Se prende del termo y ceba tres mates largos para él, luego empieza a repartirlos entre la SECRETARIA y MARTÍN.)

MARTÍN: Claudio, quiero hacer un teatro de títeres con el tercero de la noche.

CLAUDIO: (Con naturalidad) No hay problema. Tengo cincuenta títeres que construimos el año pasado y otros que estamos haciendo ahora. Hacemos una exposición como excusa, elegís los que te parecen mejores y te los llevás.

MARTÍN: (Estupefacto, feliz como un niño) ¡Buenísimo!

CLAUDIO: ¿Hablaste con Juan Manuel?

MARTÍN: (Dubitativo) No, recién traje la idea.

CLAUDIO: (Golpeando la puerta de la dirección, gritando) ¡Juan Manuel! Vení un ratito, che.

(Entra JUAN MANUEL, el vicerrector de la escuela)

JUAN MANUEL: ¿Qué pasa?

CLAUDIO: Vamos a hacer un teatro de títeres, Martín me va a dar el perfil de los personajes y yo voy a caracterizarlos con los chicos en artísticas. Él va a preparar a los chicos y a dirigir los ensayos. Vos vas a encargarte de que la gente de taller nos arme la mampara, es una madera central de dos por dos y las aletas tienen que tener el cincuenta por ciento del ancho…

JUAN MANUEL: No hay problema. Qué buena iniciativa, la verdad es que hacen falta proyectos así. Además este año estamos en el programa de visitas a las primarias, si los chicos se animan pueden llevar el espectáculo ahí.

MARTÍN: ¡Por supuesto! Yo hablo esta noche con ellos y les cuento todo. (Mirando a GRISELDA, JUAN MANUEL y CLAUDIO) Gracias a los tres. Hasta treinta segundos lo único que tenía era la idea. Ahora tenemos los títeres, la promesa de la mampara, y los lugares de estreno. En fin, ¡la semana que viene empezamos los ensayos!

TELÓN