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4 Comments Mapa de la libertad de prensa
Reporteros Sin Fronteras elaboró su informe anual, y en base a él, un mapa del estado actual de la libertad de prensa en el mundo. Muchos estarán preocupados, como buenos ombliguistas -la argentinidad ante todo- por saber en qué nivel del subsuelo quedó este país de mierda que tenemos la desgracia de habitar.
Pues bien, resulta que -agarrate, Rosa- no sólo entramos en la codiciada categoría de satisfactorio (los únicos que llegan a bueno son sitios como Tasmania, Islandia, Noruega, Lituania y Latvia, donde no hay censura, pero tampoco habitantes) sino que compartimos calificación con Chile, Uruguay, Francia, España y… ¡Estados Unidos!
Y de yapa, le ganamos a Brasil -que tiene problemas sensibles en la materia- aunque para todo el mundo civilizado (es decir, Recoleta) seguirá siendo el país donde las cosas se hacen más en serio en todo el planeta.
¿Qué me contás, Clarín? ¿Y la chavización para cuándo? ¿Le pasará lo mismo que al apocalipsis de Lilita?

Muy interesante.
archivado.
Saludos
Este tipo de informes, como los de seguridad de la ONU y otros no hacen mas que confirmar que a diferencia de lo que se cree o se informa, no somos una isla en América Latina. En algunos aspectos estamos un poco mejor, en otros un poco peor, pero en general el proceso latinoamericano es bastante parejo, quizá con una pequeña diferencia con el caso mas radical de la región, que es Venezuela y que tiene los ojos del mundo puestos ahí y dividendo mas fuertemente las aguas. Argentina es un país mas bien tirando a moderado, por eso las izquierdas corren al gobierno por izquierda y las derechas por derecha, el kirchnerismo ha sido algo así como un peronismo un poco light, posiblemente porque venimos con una matriz neoliberal de muchos años y porque el mundo es ya muy diferente, pero básicamente por ahí creo que viene la cosa, cuestión que se sinceró mucho mas con Cristina Kirchner en el poder.
Hay mucho producto mediático y demasiada intención de Clarín -fundamentalmente- y de muchos medios de mostrar que Argentina es un país crispado y colapsado, al borde de la locura y el estallido social, y nada mas lejos de la realidad.
Saludos.
Coincido con vos.
Me estoy dedicando seguido a ver este tema de los lugares comunes en la política, que parecen validarse con sólo ser invocados, no necesitan comprobación fática ni resisten la comparación con la realidad (pero sobreviven)
Ilustro: Me imagino que revisando el archivo de noticias del año pasado debe haber cientos de debates sobre la libertad de expresión donde decenas de políticos afirmen que la libertad de prensa corre grave riesgo, y que deberíamos aprender de Chile, Estados Unidos, España o Brasil.
Las estadísticas de este mapa tendrían que ser suficientes para anular la chicana, pero creo que si se usaran de todos modos no cambiarían la posición ni del interlocutor, ni de lagente. Seguro supondrían que RSF es una organización tendenciosa (a veces lo es, pero por derecha. En esta ocasión tuvieron la decencia de poner al mismo nivel a Colombia y a Venezuela) o que fue intervenido por funcionarios del INDEC.
Es increíble cómo se naturalizan opiniones con la única validez de ser dichas por alguien que supuestamente es creíble, lo que significa hoy ser un enemigo furioso del gobierno. Si mañana el rabino Bergman dice que antes de 2020 la delincuencia acabará con la mitad de la población, temo que logrará que gran parte de la sociedad le crea, aunque les cites mil artículos o estudios.
Porque acá no hay batalla política, o en todo caso lo que hay es una política mediada en donde lo único que permitiría ganar sería vencer en la guerra del relato y en la legitimación moral (tal vez lo más difícil, dada la tendencia del oficialismo a cometer los mismos errores una y otra vez).
Es decir, el diálogo y el consenso ya es el discurso ganador de la republicanía. La denuncia del saqueo y la recuperación de los recursos para el Estado es el nuestro, y cada vez se vende mejor. Cristina aparece dos veces en una semana, primero diciendo que la carne de cerdo es afrodisíaca y luego montando el cuatri de los Patronelli. De política habla Conti, para reivindicar el estalinismo y decir que la política es para los ricos. Con un relato así es fácil explicar el estado de cosas, sobre todo la legitimidad de la reacción para mostrar al gobierno como la octava plaga del universo y ganar espacios. Es decir ¡le están haciendo el juego a la derecha! (perdón, pero me tragué tantas veces esta chicana que alguna vez tenía que escupirla).
Un abrazo.
Martin, efectivamente en lo último tenés razón. Lamentablemente se están cometiendo horrores estratégicos. Lo de la pavada de la carne de cerdo yo lo comenté y me dijeron que era sólo para distender, que estaba bien. Yo me pregunto ¡para que! O sea, sé que es una boludez, que no dijo nada grave en ese caso, pero ¿era necesario? ¿Que necesidad tiene la presidenta de decir que TN no pasó el discurso entero? ¿para que está 678 o el noticiero del 7 si no es para encargarse de destapar la guerra comunicacional? ¿Por que Moyano tiene que insistir con que De Narváez es Colombiano? ¿que hace D’Elía hablando del abuelo de Kirchner? Y lo de Diana Conti es peor, es una persona que no tiene que salir en TV porque no puede controlarse. Digamos, comunicacionalmente el gobierno no hace mas que conspirar contra sí mismo, ultimamente va de mal en peor.
De todos modos, ya hay una tendencia -como bien indicás- a preestablecer dónde está la verdad y la mentira. Es una situación peligrosa. Lo que no se entiende es que borrando al oficialismo de la escena política de todos modos lo que queda es un campo minado. Si, como bien indicás, el Rabino Bergman establece los parámetros de inseguridad, ¿quien dice que la “inseguridad” va a seguir existiendo cuándo el presidente sea del agrado del rabino? ¿Como pueden plantearse soluciones a problemas que se conocen mal? ¿hay o no hay inseguridad? ¿como se mide? ¿hay o no hay libre expresión? ¿como se mide? Hay un nivel de arbitrariedad pavoroso, producto de una vedetización y mediatización de la política.
Ni siquiera se trata de kirchnerismo, a mi me preocupa a esta altura que la política argentina no se transforme en facebook.
Saludos.