abr 30, 2009 -
Educación, Narrativas pedagógicas
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Educación, Narrativas pedagógicas
2 Comments En torno a Juana
Juana se acerca por tercera vez, abre las alitas, me entrega la hoja. Otra vez hay errores en el ejercicio, pero menos. Juana está entrenada en la táctica de probar todas las variantes posibles en un cuestionario hasta dar con la respuesta. Para ella, tantear como un ciego es más fácil que comprender el mecanismo. La desnutrición de Juana me lleva doce años de ventaja y yo apenas tengo mis palabras torpes de felicitación y aliento en cada paso, mis explicaciones con ejemplos, el tiempo especial, todas las clases, para Juana.
En tiempos de condenar niños, yo reclamo sabar quién la condenó a ella y quiénes harán, cuando se conozcan sus jueces, una marcha en su nombre.
Martín, creo que más o menos sabemos quienes la condenaron, y son los mismos que la condenarán. Lo bueno sería que tratemos de hacer algo para que no haya Juanas condenadas, vos desde donde lo hacés, yo desde donde puedo, pero hacer algo.-
Por supuesto, Bea. A veces parece tan poco lo que podemos hacer, y tanto lo que puede hacer la máquina de la exclusión… Lo importante es estar, todos los días, resistiendo y cambiando lo que podemos. En el curso de Juana hay cuarenta y siete chicos más, con necesidades parecidas. Se logró que Juana acceda a una beca de $600 para alumnos en riesgo de deserción, aunque eso no altera el problema de base. Al menos seguirá en la escuela, y eso significa que todavía podemos ayudarla.
Gracias por el empuje.