jun 16, 2010 -
Sociedad
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5 Comments El horror, la poesía
¿Ayuda?
Todo fue tan corto
Todo fue
Todo
Macarena (14 años), segundos antes de morir por autoasfixia
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Macarena (14 años), segundos antes de morir por autoasfixia
PACO
Impactante…
“…miles de vecinos salieron a las calles para pedirle al gobierno provincial respuestas por esta situación…”
Te pido que me disculpes, y si es necesario, borrá el comentario, pero no puedo en esto expresarme de otro modo.
¿Por qué carajos el gobierno provincial debería responder por la actitud de SUS hijos? y que no vengan con que los hijos están piruchis. Esto es un resultado, es un devenir esperable (si bien no deseable) de montones de estímulos externos que se ven a diario. Desde los realities donde shockean eléctricamente a los participantes que se equivocan, hasta la complicidad familiar en eventos históricamente recientes (la dictadura) donde no se han cuestionado hechos absolutamente repudiables.
Faltan padres y madres comprometidos con esos hijos. Falta compromiso, loco, no me cuenten que los pibes están chiflados y van y se matan porque sí.
La chica que fue filmada en video con 3 hombres, estos pibes, montones de sucesos de esta índole hablan de una realidad familiar totalmente descomprometida, donde es más importante escuchar lo que dice el androide Fort que a un hijo.
Se pasó de la mano dura, a la mano inexistente, el hijo estira la mano y no hay nada del otro lado, hay un vacío imposible de llenar.
Los veo, vienen a casa, a ver a mis hijos, están dejados de la mano de dios. Nadie se preocupa si regresa o no a cenar, dónde está, con quién, haciendo qué. Tosen y tosen días seguidos, le preguntás “¿con qué estás medicado?” te dicen “nada, ya se vá a ir”.
“Avisá que te quedás a cenar acá”, te responden “Nah, no hay nadie en casa”.
Si le van a pedir algo a la provincia, que le pidan una escuela para padres.
La autoagresión es una agresión afectiva, vuelta contra el propio organismo. Es desplazar una agresión que debería ir hacia afuera, hacia uno mismo, por incapacidad de ponerla “afuera”.
Agredir es a veces protegernos, poner límites. Pero resulta que si agredís defendiéndote, sos “crispado”, sos “intolerante”, sos “soberbio”. ¿Te suena?
Lo que no se puede poner en palabras, se convierte en autoagresión.
Apaguen el puto televisor y escuchen a sus hijos. Intenten comprenderlos, ponerse en su lugar. Hablen con ellos, pero fundamentalmente, ESCUCHENLOS.
No salgan a pedirle al gobernador que haga algo que deberían hacer ustedes.
Sino, se hubieran comprado un loro, que cuando molesta le ponés un trapo encima y se duerme.
Disculpen todos, me saca de las casillas el tema.
“Borralo si es necesario” :lol: Esto no es La Nación, che, sólo borro las amenazas.
Coincido con vos en casi todo, el problema es de la sociedad adulta que crea este tipo de reacción nihilista, un vacío consecuente con la falta de compromiso (paternal, cultural, político) que venden las sociedades post-modernas y post-burguesas (menemistas, digamos, para ser más específicos).
Ahora bien, el gobierno (en realidad el Estado, la escuela, en primer lugar) sí tiene que intervenir (tendría que haber intervenido desde el principio) ante estos fenómenos, por varios motivos. En primer lugar, porque tiene el aparato jurídico-técnico para imponerse en este tipo de conflictos. En segundo lugar, porque garantizar la igualdad tiene que ver también con suplir la contención que le falta a un adolescente que vive en un hogar disfuncional.
Ojo, yo soy docente, ergo, puteo todos los días contra la irresponsabilidad y la delegación (no) paternal de los chicos sobre las instituciones públicas, pero bueno: al final, alguien tiene que hacerse cargo.
Estoy de acuerdo con vos, alguien tiene que hacerse cargo, pero desde el otro lado del mostrador (madre que vá a las reuniones de padres del secundario y pasa vergüenza ajena por los “reclamos” de muchos de los otros padres), estoy hasta la coronilla con el tema de que la culpa la tienen “los otros”.
Y es cierto, existe el aparato para hacer “algo”.
Y también existen los padres que suponen que los hijos se tienen que criar solos, que es más importante la guita que el hijo, que no tienen perra idea de que desean sus hijos, cual vida quieren y cómo, y que es más importante ver la tv que escuchar a un hijo.
Me pregunto por qué no se compran un loro.
Sobre el tema en sí: estuve investigando, hay antecedentes que datan de 1995, esto no es novedad. En todo caso, es novedoso aquí.
Lo habrán copiado, seguramente. Muy triste, es muy triste.
Como docente, te valoro y aprecio. Un docente hoy por hoy es maestro, compañero, amigo, psicólogo, asistente social, informador, divulgador científico y un ser, a veces, que brinda afecto y contención. Ardua tarea la de los docentes de hoy. Me hace acordar a la maestra de 3º grado, Amelia Bontempi… era como un bronce, y punto. Mis saludos