Política
6 Comments El fin justifica los miedos
Los medios no son el problema: la primer responsabilidad de un partido político, de cualquier ideología, es construir poder para llevar a cabo su programa. Digo más. Me alegra muchísimo ver que la izquierda salga de su mojigatería crónica para pelear en el barro político. No me escandaliza ver a Macaluse discutiendo con Aguad, o a Pino negociando comisiones con Carrió, de la misma manera que nunca me parecieron condenables los devaneos entre Sabbatella y el oficialismo. Lo mejor es que la izquierda gianolizada (Ala lava más blanco) pase del testimonialismo y la conjura intelectual para batirse en la arena parlamentaria.
Los medios no son el problema, repito: el oficialismo no sólo ha negociado cientos de veces con la derecha, sino que la ha incorporado a su estructura. La izquierda no puede llegar a tanto, por supuesto, porque una cosa es la coyuntura y otra lo programático. Me asqueé -sí, soy de izquierda- cuando Saadi defendió la ley de medios y cuando D’ Elia posó con Brito Lima (ex Comando de Organización) y con seguidores de Patti en La Matanza. Pero los entendí: es la política, estúpido. Aliarse en una sesión para conseguir espacios no borra con el codo nada de lo que se hizo con la mano, incluido firmar las leyes potables del kirchnerismo. Lo terrible sería acompañar una ley de la derecha, no ganar sitio para la izquierda.
El problema, entonces, son los fines y el miedo, no de haber pecado de acuerdo con el catecismo marxista y con la ubicuidad ibarrista, sino con el deber propio de avanzar sobre mejores posiciones para disputar capacidad de acción. Lo imperdonable sería que la jugada no nos haya retribuido ganancias, sino pérdidas en cuotas fijas. Haber sometido al oficialismo no amplía las posibilidades, sino que paradójicamente las disminuye. Si el campo de batalla será, desde ahora, ese ente multiforme y complejo llamado “la oposición”, tenemos no sólo la obligación de ganarle a dos conservadurismos, sino la tarea fundamental de convertir al progresismo en una alternativa viable en los hechos por venir. Si eso no ocurre el kirchnerismo estará derrotado, pero nosotros también. Esa sola imagen basta para aterrorizarme.
Comparto la nota , es tuya ??
Sí, es mía.¡Me alegra que coincidamos!
“Haber sometido al oficialismo no amplía las posibilidades, sino que paradójicamente las disminuye. Si el campo de batalla será, desde ahora, ese ente multiforme y complejo llamado “la oposición”, tenemos no sólo la obligación de ganarle a dos conservadurismos, sino la tarea fundamental de convertir al progresismo en una alternativa viable en los hechos por venir. Si eso no ocurre el kirchnerismo estará derrotado, pero nosotros también.”
He ahí el problema Martín. Yo soy oficialista, pero por supuesto me siento mas cerca de las centroizquierdas que del PRO. Y no termino de entender las estrategias. Vos fijate que cuándo a la izquierda le convenía ser blanco Ala no lo fué. Era el momento de la centroizquierda para plantarse en una tercera posición, porque tiene número y una masa crítica mas o menos interesante, los números de la izquierda valían, eran apetecibles. La izquierda podía decir: “ok, nosotros valemos, entonces veamos quien nos ofrece legislar mas en la dirección que queremos”. Lo que planteó Sabbatella es correcto, y yo no soy sabbatellista, ni coincido en muchas cosas con Sabbatella, ni necesariamente el se alió (como se quiere hacer creer) al gobierno, nada mas alejado, Sabbatella se mantuvo al margen y evitó pactar con gente como Aguad. Es cierto que el oficialismo lo ha hecho, justamente porque el oficialismo prioriza la “realpolitik” al discurso blanco, por eso el kirchnerismo se metió en el barro y fué por la presidencia del justicialismo. Pero si la centroizquierda se mete en el barro, ¿como compatibiliza con el discurso que criticaba al gobierno de haberlo hecho? es decir, la lectura que uno hace es que en realidad el problema era el gobierno y no sos métodos, o bien es el justicialismo en sí. Yo creo que hay de todo un poco, pero como estrategia la alianza con las derechas me parece mala, creo que Sabbatella fué el mas atinado y que desde esa posición se podría haber condicionado al gobierno a avanzar un poco mas en medidas mas progresistas, cosa que no le podés arrancar a Pinedo o Felipe Solá.
¡Saludos!
Creo entender hacia dónde vas, y acá la pregunta del millón es ¿qué ofreció el oficialismo? Detrás del “sólo garantizamos que se respete la proporcionalidad” seguramente se esconden negociaciones que son mucho más complejas. Realmente me hubiera parecido mejor repartir comisiones con el oficialismo antes que con el PRO y la CC, pero por alguna razón no se pudo (no se quiso, o no se hizo).
La izquierda tiene la obligación de construir poder para sí: esa es su prioridad, no apuntalar al oficialismo. Yo no creo que estén equivocados ahora sino antes, cuando el desafío de la blancura era prioritario a cualquier agenda política. Yo creo que la postura del “tercer grupo” era más para evitar el escarnio del kirchnerismo que para otra cosa, pero no tenía utilidad práctica. ¿Cuántas presidencias le hubieran tocado al grupo C?
De todos modos, creo que más allá de esa coincidencia coyuntural en marcarle la cancha a oficialismo, los territorios están bien diferenciados, hay izquierdas y derechas muy duras que seguramente obligarán al gobierno a definirse en muchos temas. El discurso de la funcionalidad a la derecha aplicará recién cuando se voten leyes importantes, hasta entonces creo que es arriesgar demasiado suponer un viraje en este sentido.
Mi miedo pasa, fundamentalmente, por el hecho de verlos a todos tan alegres en el velorio del kirchnerismo (perdón por la metáfora). ¿Es que realmente todos ganaron?
Triunfó el consenso, titularía Clarín. A mí me pica la nuca.
Un abrazo.
“Realmente me hubiera parecido mejor repartir comisiones con el oficialismo antes que con el PRO y la CC, pero por alguna razón no se pudo (no se quiso, o no se hizo).”
Justamente, ¿por que no se pudo? Yo creo que no se pudo porque hay mas rencor desde la centroizquierda con el oficialismo que con la oposición. Y también, debo decirlo, creo que hay una necesidad de desmarcarse del oficialismo. Es mas, ésto es clave, es lo fundamental. No te lo digo por casualidad, te puedo citar ejemplos de la vida cotidiana: mi tío, que es un tipo ligado a Sabbatella y que lo votó se la pasó defendiendo al radicalismo el otro día y diciendo que el peronismo afana. Eso tiene que ver con el electorado centroizquierda (no digo que sea tu caso, digo que es una parte importante de ese electorado, no por nada PSur se presenta en Capital y no en el conurbano).
“Yo creo que la postura del “tercer grupo” era más para evitar el escarnio del kirchnerismo que para otra cosa, pero no tenía utilidad práctica. ¿Cuántas presidencias le hubieran tocado al grupo C?”
No lo sé, pero sí tenía utilidad. A ver… ¿no tenía utilidad en lo que tiene que ver con lo electoral, con juntar votos? Absolutamente, y yo te reconozco que si a la centroizquierda le suma ser antiK entonces es una buena estrategia en materia electoral, es decir, en el sentido de sumar votos. Exactamente lo que hizo Solanas en Capital (el debate con Heller, Michetti y Prat-Gay es increíblemente práctico para graficarlo) y así se ganó una proporción importante del voto capitalino pero, y vos fijate, también “retrocedió” el voto de derecha y la lectura de eso es que mucha gente que votó a Solanas en Capital había votado antes a un candidato de derecha o cuándo menos de centro, o ladriprogresista como Ibarra. Te diría que el voto no se crea ni se destruye, sólo se transforma. Y lo que quiero decir con ésto, es que parte importante de los votos que sumó Solanas abandonando la estrategia Blanco Ala son votos antiK, y por ende también anti Ley de Medios, anti estatización de Aerolíneas, anti estatización de AFJP, incluso anti Asignación por hijo. Dicho de otro modo, son votos prestados y eso es peligroso porque es un arma de doble filo.
Lo que hubiese evitado la puesta en escena de ese día es lo que vos describis como el velorio del kirchnerismo, en esencia, hubiese sido dar la señal de que pueden ir por todo. El número de comisiones que le toquen a la izquierda es lo de menos para la derecha, porque esas comisiones duran dos años (como mucho), pero es un pase que los habilita a destruír y demoler todo lo que tienen en mente demoler (léase, Ley de Medios, etc, etc, incluído el propio gobierno). No creo que sea tan fácil, pero al menos es la señal que dieron.
Creo que hay una visión equivocada desde algunos partidos de centroizquierda, yo lo he escuchado a Solanas mismo decir que las fuerzas de c.i. pueden ganar las elecciones en 2011, creo que no está analizando el contexto. Antes que cualquier centroizquierda en Argentina están las derechas, desde Cobos hasta Macri pasando por Duhalde, justamente lo que pide la gente en la calle es mas mano dura, ¿eso se lo puede dar la c.i.? Yo creo que no, a menos que venda el alma y deje de ser c.i. El retroceso del kirchnerismo no es una oportunidad de posicionamiento para la c.i., creo que es una lectura errónea, lo que debía hacer la c.i. era seguir negociando con la rama mas progresista del justicialismo que es el oficialismo actual, de hecho creo que el oficialismo se abrió mas a la negociación después del 28-J y la respuesta fué algo así como “no, a nosotros no nos manchen de derrota, lo que avanzamos fué justamente por estar contra ustedes”.
¡Saludos!