Educación, Sociedad
4 Comments Dos años sin Carlos
Se cumple otro triste aniversario del asesinato de Carlos Fuentealba a manos de los esbirros de Jorge Sobisch. Hace un año escribí un artículo que cerraba así y hoy -con un movimiento renovado de resistencia docente- se me antoja más actual todavía:
(…) Tus asesinos no te odiaban sólo por quién eras sino por los ejércitos que veían detrás tuyo, armados todos de terribles tizas blancas. Nos querían matar esa utopía desgarrada llamada educación pública, igualdad social, libertad de pensamiento. Querían matar, porque no saben hacer otra cosa.
Hoy, Carlos, tu nombre es bandera de ese mundo nuevo. Tus colegas llenan las plazas, luchan en las aulas, trabajan como hormigas por la utopía posible. Otros estamos cerca de convertirnos en educadores y miramos con los ojos húmedos ese país que soñaste, esa imagen justa y amorosa que se sueña en las escuelas.
Ahora entiendo que no ocurrió, que no te mataron, que los monstruos intentando detener tu lucha, no consiguieron más que extenderla. La educación marcha hoy, más unida, dispuesta a acabar con este sistema excluyente y asesino.
Hoy caminamos todos juntos, vos sabés adonde. Allá nos vemos.
Cuantos ciudadanos que no andan en marchas lamentablemente murieron en estos ultimos tiempos y nadie les hace homenaje.
Es lógico. ¿Por qué habría que hacérselos? ¿Dónde se vieron homenajes a gente que no hizo otra cosa que morirse?
¿Que clase de ciudadanos Mike?
No podemos dejar de que lo de Fuentealba, se olvide, no podemos, es así tan simple y complicado NO PODEMOS, estoy muy , pero muy preocupada porque nos estamos olvidando de muchas muertes que me duelen tanto como el primer día…Cabezas, Santillán, la desaparición de López, etc.
Están tratando de agotarnos de todas las maneras posibles, y de “entretenernos” y “distraernos”, todo el tiempo. Hagamos foco bien, con la cabeza fresca, son símbolos muy claros de injusticia, es muy peligroso olvidar, muy peligroso.-
Un beso.-