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jun 5, 2011 - Microcuentos, Prosa    1 Comment

El general

Una mañana el general sintió que era hora de retirarse. Ya no quedaba nada del peligro moro, la corona ya era libre de su ímpetu fraticida. Esa misma noche en la campaña pidió de rodillas la licencia de su príncipe. Le mostró sus heridas viejas y jóvenes, clamó su edad, alegó incapacidades imaginarias. El príncipe entendió de inmediato que su mejor soldado extrañaba a una mujer, entonces le negó el permiso.

El capitán que lo halló traía noticias de Murcia. Urgió al príncipe a despertarse, pero el príncipe soñaba el sueño de la muerte. El maestre de campo corrió a notificar del regicidio a su general, pero el general no estaba.

Muchos años después, en Almería, me confesó su secreto. Ya iba al final de su vida feliz y a la mitad de su bota de vino. El viejo olía a historia y afuera olía a lluvia.

Recuerdo que tuve el valor de preguntarle. El joven sacerdote que era yo no concebía que el mayor guerrero castellano, el hijo del infanzón, el más fiel vasallo del rey fuera capaz de matar al único heredero.

«En esa época», me contestó, «yo tampoco era un héroe».

abr 19, 2011 - Microcuentos    7 Comments

Quería contarte una historia

Entonces me propongo contarte una historia. En la historia hay una bailarina y un poeta y un ejército que los persigue para matarlos. Y acá viene la mejor parte, tus ojos ansiosos por conocer cómo ocurre la historia. Pero yo no puedo seguir contándotela porque tengo que besarte antes de olvidarme de lo que de verdad importa, de esta celebración de habernos encontrado. Quería contarte una historia pero pensé que era mejor invitarte a escribirla.

Proposición

(El guardapolvo blanco no disimulaba las curvas, su cara era triste, me preguntaba sin mirar).

-¿Éste, el que trae espermicida?

(Era el momento justo para acabar con el tedio, para ejercitar la voluntad, para enviar un beso invisible).

-El que a vos te guste más.

(La sonrisa fue inesperada, turbia, atemorizante).

-Entonces llevá el que tiene tachas. Pero vas a tener que comprar dos cajas, mínimo.

Guardé las aspirinas, (humillado) abandoné la farmacia. Yo soy un hombre serio, y todo tiene un límite.

mar 15, 2010 - Microcuentos    No Comments

Encuentro

La explosión es terrible. Varios días después, cuando la nube de polvo baja, un hombre y una mujer se hallan en la frontera. Ninguno habla el idioma del otro y todos los traductores han muerto.