Browsing "Herramientas"
nov 23, 2011 - Herramientas, Literatura    4 Comments

Vienen bajando, Primera antología argentina del cuento zombie

La versión oficial cuenta que un grupo de amigos con presencia en Twitter decide escribir cuentos con un tema común. La evidencia real es una sólida antología de nueve cuentos que excede la dimensión de la obra cómplice y se abre a tópicos vitales.

El poscapitalismo financiero contra los zombies desarrolla una lúcida reflexión económica y humana encarnada en las reflexiones y decisiones del gerente de un café. En Última emisión de Seis por el Siete a las Ocho nos topamos con una entretenida crónica que es a la vez una postal del horror televisivo y una metáfora adecuada de esa tragicomedia que se da en llamar el fin del periodismo. La acción sobre un escenario steampunk de Ese zombie, con una iconografía que combina a Rodolfo Walsh con Juan Manuel de Rosas y Ronald McDonald es una de las apuestas más arriesgadas y logradas del libro. El diálogo informal usado en Toque de queda para reconstruir una noche de locura y muerte es otro hallazgo recursivo poderoso. Con Amigo Zombie y El proyecto Marca se retoma exitosamente el tratamiento de la práctica política contemporánea y los conflictos de la democracia local. La original óptica del problema zombie a través de un video generacional de MTV o Youtube en La masacre del equipo de vóley resulta de una proyección tan exacta que llega a ser perturbadora. La narración en clave pornográfica en La chica de la lengua desflecada, con final de homenaje literario, compone una hermosa sinfonía donde tampoco está ausente el elemento popular. Por último, la bitácora personal que narra el fin de la infección en El último cierra con maestría una original colección de cuentos que logra con suficiencia los objetivos éticos y estéticos del género: remover las conciencias y azuzar el miedo.

Vienen bajando, Primera antología argentina del cuento zombie puede descargarse y leerse gratuitamente en formatos .pdf, epub y mobi.

oct 5, 2010 - Herramientas    8 Comments

Veinticinco años y una historia personal con el software libre

Postales del software libre

Postales del software libre

Ayer se cumplieron 25 años de la creación de la Fundación de Software Libre (FSF). El protagonista de esta iniciativa trascendental fue Richard Stallman, en ese momento director del laboratorio de Inteligencia Artificial del Instituto de Massachusetts para la Tecnología (MIT). Stallman renunció indignado ante la práctica usual de los monopolios de apropiarse del código que los desarrolladores elaboraban en forma desinteresada. De esta inquietud nació la GPL, la primer licencia general pública que amparó legalmente el software libre.

¿Qué es el software libre? Según la Free Software Foundation, el software libre se refiere a la libertad de los usuarios para ejecutar, copiar, distribuir, estudiar, modificar el software y distribuirlo modificado. El software libre suele estar disponible gratuitamente, o al precio de costo de la distribución a través de otros medios (Wikipedia). En forma más esquemática, lo que explica este cuadro.

Pero más allá del aspecto histórico-conceptual, que es mucho más rico y complejo, el software libre es la historia de millones de usuarios que cambiar su forma de entender, crear y aplicar el software. Yo soy uno de ellos, y como tengo casi la misma edad que el software libre, voy a contar mi historia.

Mi primer contacto fue por Mozilla Firefox. Lo empecé a usar por la misma razón que todo el mundo, es decir, porque era claramente superior a cualquier versión de Internet Explorer. Cuando comenzamos a editar una revista en el profesorado, en la búsqueda de dejar de depender de las suites de Adobe, di con GIMP (el equivalente a Photoshop) y Scribus (el equivalente a PageMaker). Para ese entonces había leído suficiente sofre software libre como para empezar a incorporar, además de la utilidad práctica -los programas eran más livianos, ágiles, poderosos, amigables y sencillos de ampliar por medio de complementos- una convicción ideológica. Instalé Mozilla Thunderbird en reemplazo de Outlook y Pidgin en lugar de Messenger. La experiencia con todas esas utilidades fue maravillosa y los sigo recomendando todos los días.

Y así llegué al momento más difícil del camino, a la necesidad de patear el marco completo y dar a esos programas libres un sistema operativo libre. Había leído tangencialmente cosas sobre Linux, pero me asustaban varias cosas. En especial, la experticia de sus usuarios más activos y la absoluta ignorancia de muchos conceptos (lo que resulta lógico: alguien que jamás usó Windows se vería superado si escuchara hablar de Papelera de Reciclaje, Panel de Control o Edición del Registro). Cometí el error de creer por muchos meses que Linux era un sistema operativo oscurantista que sólo una pequeña secta podía manejar. Finalmente me vi forzado a formatear por cuarta o quinta vez la máquina (nunca jamás volví a formatear, es otra de las maravillas linuxeras) y decidí dar el salto con Ubuntu, la puerta de entrada más popularizada y amigable. Así reemplacé al mismísimo Windows y corté mi último nexo con el software privativo. Fue un camino de ida. En poco tiempo me paseaba mostrando el cubo cambiador de escritorios (sí, en Linux se pueden manejar varios escritorios a la vez), instalando programas en dos clics y disfrutando de cientos de características más. Una de las mejores: nunca más instalé un driver. Todo lo que enchufé (impresoras, cañones proyectores, módems, cámaras web, escáners, memorias y almacenamientos de todo tipo) funcionó con sólo conectar.

Al terminar de migrar, me dio algo de nostalgia pensar que iba a perder una de las partes más queridas del ocio: los juegos. Con un par de búsquedas se acabó la tristeza, y el mito de que no hay buenos juegos para Linux. El tiempo me llevó a encontrar y aprender sobre cosas más útiles y productivas, como los entornos educativos ITALC y Moodle.

¿Cómo es un día con el software libre? Voy a contar el de ayer. Tenía que terminar en veinticuatro horas un video de presentación para la escuela en la que trabajo y jamás hice edición de video (me anoté, como siempre, con ánimo de nuevos conocimientos). Eran varias filmaciones cortas que había que compilar. Nada más al insertar el CD y abrir el primer archivo con Avidemux, la interfaz me preguntó si deseaba agruparlos. Solucionado: todas las filmaciones eran una. Luego recorté, copié, borré, pegué y agregué a golpes de ratón hasta reducir la duración a los cinco minutos reglamentarios. Con Audacity grabé la lectura en off e inmediatamente normalicé el volumen y borré los ruidos filtrados (milagrosamente y con un par de filtros, el programa logró que mi voz entrecortada sonara firme). También edité la música de fondo, limé los sonidos graves y bajé su volumen. Combiné ambas secuencias en una sola, el audio final del video. Volví a Avidemux y los combiné. Finalmente edité con LiVES el inicio, para agregar un texto introductorio, y el final, para disolver las últimas imágenes en una oscuridad paulatina. Video terminado y otro éxito para la libertad.

PD: Si quieren probar algunas utilidades de este tipo, les recomiendo bucear en Alternativas Libres. Que lo disfruten.
sep 6, 2010 - Herramientas    5 Comments

Pasar de Linux a Windows

Tux, la mascota linuxera, probando el escritorio de Windows

Tux, la mascota linuxera, probando el escritorio de Windows

Si los usuarios que migran de Windows a Linux creen que el cambio es traumático, lean esta historia:

He comprendido a un individuo que dijo tener problemas al pasar de Windows a Linux. Sentí lo mismo al experimentar con Windows. Creí que debía probar Windows desde que todos mis amigos comenzaron a contarme cuan genial era.

Fui al sitio de Microsoft para descargarlo, pero no estaba disponible. Estaba enojado porque perdí mi tiempo tratando de buscar un link de descarga, así que decidí preguntarle a mi amigo y el me dijo donde comprarlo.

Me subí a mi carro y conduje hasta el mall, en donde encontré una tienda que vendía software. Le pregunte al vendedor por un SO Windows y el me pregunto que versión quería.
- “Quiero la distribución mas completa”, dije orgullosamente.
- “599 euros, por favor pase al cajero”, el dijo, poniendo la caja en una bolsa.
Me escapé de la tienda en ese instante.

Uno de mis amigos me dio una copia de Windows XP pero me dijo que no se lo contara a nadiePensé que era un poco extraño, porque yo copio mi distribución de Linux todo el tiempo para dársela a mis amigos. Como sea…
Tomé el CD, lo puse en la bandeja, reinicié la computadora y esperé a que el Live CD iniciara.
Eso no funcionó. El CD sólo me preguntaba que si quería instalarlo. Llamé a mi amigo por teléfono y me dijo que Windows XP no se podía iniciar desde el CD.

Decidí que de todos modos lo instalaría. Seguí las instrucciones de la pantalla, pero me puse nervioso porque no me preguntó si tenia otros sistemas operativos instalados. Sé que en cada Linux que instalo, siempre me pregunta por crear nuevas particiones o cosas por el estilo. Volví a llamar a mi amigo y me dijo que Windows XP elimina cualquier otro sistema operativo previamente instalado. Bien, regresé a Linux y respaldé todos mis datos antes de regresar a instalar mi copia de Windows.

La instalación fue bastante simple, a excepción de la parte en que me preguntó acerca del numero de serie, que era una combinación de letras y números. Ahora mi amigo estaba enojado de que lo llamara todo el tiempo, decidió venir a mi casa y escribió el número. Él me repitió que no debería decirle de esto a ningún alma viviente. El fue y reinicio la computadora para iniciarla por primera vez.

Me quede en shock cuando me permitio cambiar la configuración del sistema sin preguntarme por mi contraseña. Mi amigo juró escuchar mi voz de nuevo en el teléfono. Me dijo que el acceso de root fue dado desde el inicio. Encontré como crear otro usuario sin acceso a root e inicié sesión. Entonces me encuentro con que si quería cambiar algo, en vez de preguntar por la contraseña, necesitaba salirme y volver a entrar como administrador (que el nombre que aquí le dan a root). Con esto, me di cuenta de que había demasiada gente que iniciaba sesión como administrador y me empezaron a dar nervios.

OK, hora de trabajar. Fui a inicio > Programas, para abrir una aplicación de hoja de calculo, pero no pude encontrar nada. Mi amigo me contó que Windows no tiene ninguna aplicación de esas por defecto y que necesitaba descargarla de Internet.

“Bien” pensé, “es la distribución básica de Windows”. Me dirigí a añadir/remover programas en el panel de control, justo como en Linux, pero aquí no había programas para añadir. Sólo me permitía remover programas. No pude encontrar ningún botón o menú que me permitiera instalar aplicaciones. ¡Esto es extraño!
Telefoneé a mi amigo otra vez, y el me dijo que debía encontrar mis propias aplicaciones para instalar, así que después de googlear, encontré a openoffice.org para descargar e instalar. Ahora por fin podría terminar mi trabajo con la hoja de cálculo.

Te diré la verdad, no me divertí del todo. No comprendo bien esta tecnología. Porque hay un disco A, y después un disco C, ¿donde esta el B? Esa sería una distribución básica. No encontré aplicaciones para incrementar mi productividad y tuve que gastar mi tiempo para encontrarlas. Mi amigo me dijo que necesitaba una aplicación de antivirus que tampoco venia con la distribución.

No entiendo qué es eso de un virus de computadora. ¿Cómo un objeto inanimado podría contraer una infección?

Encontré que esta distribución de Windows es muy difícil de usar. Tal vez pueda ser buena para gente que entiende de computadoras, pero para mí, no gracias. Me devuelvo a mi Linux.

Vía Pixibuntu
(Las negritas y algunas correcciones son mías)

jun 27, 2010 - Bitácoras, Herramientas    No Comments

Enviar libros por correo, un lujo barato

¿Una bomba? No, pero igual de peligroso.

¿Una bomba? No, pero igual de peligroso.

Tengo la costumbre casi religiosa de regalar libros. Lo hacía antes de empezar la carrera, y haberme recibido lo convirtió casi en una obligación. Las amistades confían en que un profesor de literatura les llevará en su cumpleaños un libro que a la vez sea complejo pero fácil de leer, intenso pero no agobiante, universal y particular (las personas, por alguna extraña razón, buscan mensajes ocultos que hablen de ellos en los libros: a una ex amiga le regalé Memoria de mis putas tristes, sin ninguna intención, pero nunca volvió a saludarme).

La cosa se complica cuando hay distancias de por medio y uno opta por pasar a la tarjeta de felicitación o al escueto e-mail, al recuerdo de la fecha como único presente. Probablemente esto cambie, para mí y para muchos, luego de leer este artículo en Hablando del asunto. ¡A saturar de literatura los camiones del correo!

jun 19, 2010 - Fragmentario, Herramientas    No Comments

WordPress 3.0 liberado

Wordpress 3.0

Wordpress 3.0

Ya está disponible (¡y en español!) para descarga/ actualización la versión 3 del magnífico manejador de contenido que usa este blog para publicar. Las nuevas funciones más relevantes son las siguientes:

  • WordPress MU (multiblog) se ha fusionado con la versión original, facilitando así la creación de redes de blogs.
  • Por fin podemos cambiar el nombre del usuario admin, una característica que se hizo esperar.
  • Hay un nuevo tema por defecto: Twenty Ten, mucho mas personalizable e ideal para probar las nuevas funciones.
  • Nueva funcionalidad que nos permite crear enlaces cortos.
  • Podemos configurar menús jerárquicos, organizando así todo de una forma mas sencilla.
  • Imágenes de fondo personalizables: ademas de tener imágenes de cabecera, ahora podemos tener imágenes de fondo en nuestro blog, a tal punto de que podemos configurarlas para cada secciones o post.
  • Así que ya saben, si tienen un servidor y quieren aprovechar la que es sin dudas la mejor herramienta libre y gratuita para gestionar blogs, sírvanse.

    Páginas:123456»