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Día 9: Viaje a las estrellas

Capítulo 10 de un total de 20 en Residencia en la tierra

Comienzo presentando a los alumnos el concepto básico de resumen y cuando me dispongo a hacer un esquema explicativo, descubro que no hay borrador. Pido a un alumno que vaya a buscarlo de la preceptoría y explico a los alumnos, mientras tanto, algunos de los fundamentos del tema.

- Si aprenden a hacer buenos textos de resumen -los aliento- van a tener automáticamente solucionada gran parte de su vida académica, es decir, lo que les queda de la secundaria y sus estudios superiores. Las personas con mejor rendimiento no son las más creativas sino las más ordenadas, las más ejercitadas en encontrar rápidamente el sentido de un enunciado, la importancia que tiene y sus relaciones con el resto de los enunciados. Es por eso que los trabajos de resumen van a ser individuales, de forma que todos puedan practicar por sí solo y comprender qué cosas tener en cuenta para evaluar si tenemos éxito en nuestros textos.

Traen el borrador, borro. Dibujo un cuadro donde detallo los procedimientos analíticos del resumen (reconocimiento de temas/subtemas, división en partes, subrayado y notas marginales) y doy ejemplos de aplicación. No hay problemas de importancia con respecto a la comprensión, así que pasamos directamente al trabajo.

El texto se titula Astronomía, y se compone de una detallada definición de la ciencia, y las claras diferencias con su par oscurantista, la astrología.

Extrañamente más tranquilos que de costumbre, todos están trabajando con dedicación. Cuando toca el timbre, todos han hecho las marcas fundamentales para hacer, al día siguiente, sus propios resúmenes. Cuando está por finalizar la hora, me convoca el grupo IDEA.

-¿Qué pasa?

-Nosotros no escuchamos eso del criterio de relevancia. ¿Es para subrayar?

-Sí, tiene que ver con seleccionar la información más importante. Por eso elegí este texto, pensando en sus intereses y en que les fuera accesible. Lo digo porque viven en la luna…

Día 2: Entre la desoxirribosa y la adrenalina

Capítulo 3 de un total de 20 en Residencia en la tierra

La profesora retoma la clase pasada verificando qué respuestas se encontraron a las preguntas de la clase pasada. Una de las alumnas toma la palabra y lee el concepto de cromosoma y las clases de nucleótidos, que llevan nombres que bien podían pertenecer a ilustres damas de tiempos anteriores si estuvieran precedidas por el título de Doña: Guanina, Timina, Adenina, Citosina. No puedo evitar recordar a una comadrona de mi pueblo natal, Círcola llamada, lamentando que su nombre no tuviera otro honor que ser similar al de alguna forma geométrica. En fin.

Cuando ya nos encontramos completamente informados de lo fundamental del fósforo y de la esencialidad de los azúcares, pasamos a repasar lo nuestro: características del texto expositivo. El desempeño de la clase es muy bueno en el tema. La preceptora de planta irrumpe para efectuar un anuncio.

- Desde mañana se va a servir todas las tardes la merienda. Los interesados deben traer su propia taza y luego de ocuparla, lavarla y dejarla en el lugar que dispongamos. Repito: traen las tazas pero las dejan en la escuela, no se las llevan de nuevo. ¿Se entiende? Así deben hacer siempre: luego de ocuparlas, vuelven a guardarlas acá. ¿Estamos?

Estamos.

La profesora da a la clase las siete actividades del día y nos propone ayudar a los grupos a resolverlas. El grupo IDEA convoca a Ramón, dejándome huérfano. Entonces Carlos, uno de sus miembros, señala el grupo de alumnas contiguo.

-Venga acá profe, estas chicas de hoy que hacen señas para su lado. Se van a poner contentas de que se siente con ellas.

-Está bien, Carlos, no te preocupes- le digo, intentando restarle importancia. Sin embargo, una de las alumnas del grupo, encogiéndose de hombros con gesto afectado, me espeta.

-Venga, si quiere.

Las muchachas resuelven con mucha rapidez las primeras propuestas, lo que me margina al papel de felicitador profesional. Me consultan recién al llegar a la cuarta actividad.

-Profe, acá la estructura es descriptiva, pero también es comparativa.

-Bueno. Escriban las dos. Cuando lo hagan, acuérdense que se pone el primer elemento en masculino y luego como está. Quedaría así: estructura descriptivo-comparativa.

-¿Las dos? ¿No tiene que ir una sola?

-Nadie dijo que la estructura debía ser única. En todo caso, las respuestas no se tienen que hacer pensando en límites, sino en posibilidades. No tengan miedo de ofrecer una resolución distinta si tienen los argumentos para defenderla.
Las actividades se suceden con velocidad y finalizamos un rato antes del límite. La profesora anuncia la puesta en común. Cuando llega a la cuarta actividad, Mariela, una alumna del grupo que tengo a cargo, levanta la mano.

- ¿Estructura descriptivo-comparativa?

- Exacto. Acá tenemos una estructura doble. Primero describe y luego, para explicar mejor, recurre a la comparación.
Victoria.

Sólo cuando la clase termina y la profesora se acerca a conversar conmigo caigo en la cuenta de que el próximo registro tendrá, en el lugar de docente, a mí mismo. La mañana del día siguiente, como primera tarea, enciendo la computadora y escribo en el procesador de textos: Secuencia de clase – Textos de divulgación científica…

Día 1: Los inquietos y sus inquietudes

Capítulo 2 de un total de 20 en Residencia en la tierra

Llego a la escuela temprano, en virtud del tiempo necesario para presentaciones y recorridos. Me recuesto en el alambre tejido del cementerio de autos que enfrenta la escuela a hojear el diario y esperar a Ramón, que llega cinco minutos después. Entramos al edificio, nos presentamos con el personal de entrada, pasamos por la preceptoría general y subimos a pedir ayuda a la preceptoría de segunda planta. Eli, la preceptora a cargo, nos saluda amablemente y nos indica el salón.

La profesora llega puntualmente, nos saluda y entra al aula para explicarles a sus alumnos la novedad. El ruido en el patio todavía es ensordecedor -no todos los cursos están en sus salones- pero alcanzo a escuchar algunos fragmentos sueltos donde se solicita colaboración y tranquilidad. Momentos después, la profesora nos hace pasar. Saludamos a la clase y agradecemos públicamente a la profesora por darnos su tiempo y a los alumnos por prestarnos su curso. Luego la profesora toma la palabra para recibirnos.

-Quiero, antes que nada, darles la bienvenida. Para nosotros siempre es gratificante que haya residentes, así que también estamos contentos. Les comento que éste es un curso que está a mi cargo hace poco, pero que no tiene problemas importantes. Son bastante inquietos, sobre todo algunos alumnos varones… -cuatro alumnos, en el fondo, levantan las manos- que allá se están presentando. Fuera de eso, es una clase regular, como todas. Siéntense atrás y empezamos.

Nos acomodan unos bancos en el fondo del aula y luego de sentarnos caemos en la cuenta de haber cometido el primer error de nuestra residencia: Ramón, que tiene la anatomía de un leñador canadiense, se sentó en un banco minúsculo y bajo, simulando la imagen de un monje jorobado copiando algún antiguo pergamino. Mi caso fue inverso y todavía más ridículo: apenas alcanzaba a poner los pies en el suelo y la superficie de trabajo de la mesa llegaba hasta la altura de mi cuello, dando la impresión de que estuviera espiando la clase tras un muro. Rápidamente cambiamos de lugar con todo el disimulo posible.

La cantidad de alumnos, a simple vista, no es inusitada. Contamos un poco más de treinta alumnos, previendo algunas ausencias. La profesora repasa los temas analizados en el diagnóstico: comprensión de textos, análisis gramatical, ortografía. La mayoría no tuvo inconvenientes. La clase reconstruye la lectura del texto El héroe griego Aquiles, recordando los dones del aqueo, su ungimiento y el fatal detalle del talón. Una de las alumnas dice haber la película (no aclara cuál) y comienza a representarla.

-Estaba la chica mirando cuando el tipo, el enemigo, agarró el arco -narra, tomando entre sus manos una invisible flecha- y antes de que le tire la chica grita ¡Nooooooooo! pero el otro liga igual el flechazo y muere -finaliza, desmayándose sobre el banco. Todos ríen.

-Como ven -nos dice la profesora- tenemos una futura actriz en nuestro curso. Sólo voy a aclarar que el personaje que muere es Aquiles y la muchacha que se lamenta se llama Helena.
La profesora nos acerca, mientras continúa la clase, una copia del programa. Abarca los tipos de texto expositivo, informativo y literario, y varios temas de gramática.

-Ustedes arrancarían con textos de divulgación científica -nos aclara señalando un punto en el programa.

Mientras discuto con Ramón algunos detalles organizativos (resolvemos finalmente que yo daré clase las primeras semanas y luego él continuará) la profesora envía a una alumna a sacar unas fotocopias para el trabajo del día. Luego se controla la resolución de un trabajo práctico anterior sobre las características del texto expositivo. Todos responden, incluso los varones del sector que acabamos de bautizar como grupo IDEA (inquietos de atrás) aunque reconocen, ante la repregunta, haber copiado todas las resoluciones. Llegan las fotocopias y se dictan las actividades.

1. Leer el título: Las espirales inmortales.
2. ¿Qué serán las espirales inmortales?
3. ¿De qué se tratará el texto?

Cinco minutos después, todos hacen sus predicciones. Los alumnos determinan que las espirales famosas

1. No mueren.
2. Son extrañas.
3. Son como círculos.
4. Son como espirales de mosquitos (que de alguna forma, dice alguien, mueren, o por lo menos se queman).
5. Son espirales infinitas.
6. No morirán jamás.
7. Son gigantes y fueron creadas por un científico loco que les dio vida para luego hacerlas inmortales. Tienen poderes infinitos y andan sueltas por el mundo controlando la mente de las personas.

-Chicos, me parece que ustedes están dedicando mucho tiempo a ver tele. Me interesa saber qué pensaron nuestros invitados.

Los dos somos tomados por sorpresa, pero mis reflejos acuden con rapidez al sucio truco de mirar fijamente a mi compañero de banco, obligándolo a responder primero. Cuando él lo nota, balbucea:

-Sí, algo parecido pensé, imaginé algún dispositivo creado por la ciencia, porque no se me ocurre nada natural que tenga esa forma.

-Yo imaginé -cuento, luego de haber usado arteramente el tiempo discursivo de Ramón para fabular algo -grandes esculturas espiraladas legadas por alguna cultura. Son inmortales porque, como todo artificio, no tienen vida.

La profesora asiente.

Las tareas para mañana consisten en buscar el significado del vocabulario desconocido, preguntar a la profesora de ciencias naturales acerca de las clases de nucleótidos y tener cada uno su propia fotocopia. Cuando salimos de la clase, obedientemente, buscamos las nuestras.

Prefacio: Residencia en la tierra

Capítulo 1 de un total de 20 en Residencia en la tierra

El lunes voy a comenzar la residencia docente que me convertirá en un profesor de lengua de iuri. Este es el primer artículo de una serie sobre los acontecimientos de esta aventura inicial y final que titularé, a modo de homenaje a ese gran mago de las palabras que es Neruda, Residencia en la tierra.

Pese a la alteración natural, me tranquiliza conocer la escuela y la docente a cargo. Estuve haciendo prácticas en ese lugar y con esa profesora el año pasado. Me sentí muy cómodo, así que el trauma inicial está minimizado. Vuelvo a pensar en cada arista de ese espacio.

La escuela tiene varios problemas: sobrepoblación, vandalismo, deserción, y todos los inconvenientes de cualquier centro educativo de bajos recursos. Los alumnos deben rellenar un formulario y buscar en la preceptoría la llave para ir al baño. Los bebederos de agua están encerrados dentro de jaulas descomunales aseguradas con candados.

Por otra parte, hay una biblioteca generosa, un gran equipo docente, una dirección accesible.

Digo más, hay alumnos, que es en última instancia nuestra razón de estar.

En este momento me siento como imagino que ocurre en las citas a ciegas: sudo, temo, planifico, preveo, hipotetizo, ansío. ¿Cómo serán mis alumnos? Es decir ¿cómo serán conmigo? Y cuando sepa eso ¿cómo deberé ser yo? ¿Firme o flexible, creativo o directo, fluido o complejo?

Evidentemente voy a realizar una residencia, pero no sé si entonces seré el mismo que escribe estas líneas. Me preocupa el estar, como dice el lugar común, a la altura de las circunstancias. Cuando considero que esas circunstancias son la producción de conocimiento, la interpretación crítica, la significación de ideas, me parece más natural asustarme un poco. Sin embargo, aunque imagino inconvenientes, no vislumbro la catástrofe. La moral es alta, si bien nunca lo son las buenas costumbres.

Espero lo mejor de una oportunidad tan grande. Es una suerte, pienso, luego de tanta teoría abstracta y afrancesada, residir en una escuela tan dolorosamente terrenal y latinoamericana.

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