Browsing "Narrativas pedagógicas"
feb 23, 2010 - Narrativas pedagógicas    3 Comments

Deliciosas criaturas perfumadas

Capítulo 4 de un total de 4 en Saquen una hoja
El ratón de campo

Ratón de campo

Pocas escenas son tan enternecedoras como el examen de ingreso y nivelación (no eliminatorio) en mi escuela. Nunca más se vuelve a ver tan niños y niñas a los nuevos alumnos y alumnas, acompañados por sus madres y algún padre despistado, todo cuadernos forrados, gel y trenzas.

Ellos se van y volverán en pocas semanas, bien peinados, para ir escalando hacia fin de año en aprendices del desánimo y la mugre, inspirados en sus compañeros de quinto año. Lo que queda de esta primera experiencia son sus exámenes, pruebas de sus primeros yerros y ocurrencias en la escuela. Los estoy evaluando ahora mismo. Por medio de Twitter iré comentando los hallazgos más interesantes. Si los añadidos funcionan bien, también tendrían que aparecer como comentarios en este mismo artículo. Las actividades en parte están basadas en el célebre relato del ratón de campo y el ratón de la ciudad (aviso por si hay referencias).

Empezamos.

feb 19, 2010 - Narrativas pedagógicas    3 Comments

Geografías

Capítulo 3 de un total de 4 en Saquen una hoja
Mundo

Mundo

-Entonces el castellano viene del latín. ¿Y el latín?

-Del castellano -afirma el muchacho.

-Ah, claro. Se van intercalando, uno muere pero reaparece unos siglos después. El eterno retorno. Tus nietos van a hablar latín.

-Exacto -confirma, guiado por el tono llano de la profesora.

-¿Vos podés creer lo que está diciendo? -interviene la tercera docente, mirándome espantada. El chico se da cuenta de que su teoría no despierta aceptación y se retracta. “Una vez que se habló un idioma no vuelve a hablarse nunca”, concluye.

-¿Cómo llega el castellano a nosotros?

Ahora sonríe como si la respuesta fuera tan obvia como para no requerir de la pregunta.

-¿Cómo va a llegar? Ya estaba. ¿Qué iban a hablar si no?

-La profesora te pregunta por qué medio llegó el idioma, desde qué continente que hablaba primero el castellano. ¿Dónde nace el castellano, también llamado español? -intervengo.

-De España.

-Bien, bien. ¿Y en qué continente está España? ¿Cómo descubren los continentes?

Silencio.

-No te gastes, no sabe los continentes -me indica la profesora que se sienta en el otro extremo.

-Esto no es geografía -le cruza, rápido de reflejos, el examinado.

-Pero es parte de la unidad. Para explicar la historia de la lengua tenés que saber un mínimo. ¿En qué continente vivimos, a ver?

Silencio. Me estremece pensar en que un adolescente de dieciséis años pueda no saberlo.

-¿Argentina?

Read more »

Perdida, pérdida

Capítulo 2 de un total de 4 en Saquen una hoja
College girl by Tozani

Vía Tozani

-Brauer, Patricia.

La chica de cuarto entró sin mirarnos. Se sentó y empezó, sin anunciar nada, a listar los tipos de sustantivos y adjetivos.

-Eso no es parte del programa de este año -le recordó la profesora, con delicadeza, cuando terminó. Parte de la política de las mesas es no interrumpir el primer tema de examen, que es el que eligen los alumnos.

-Es lo que yo estudié.

-Pero es un tema de primer año. Vos estás por entrar en quinto. Empezá mejor por la novela.

-No leí la novela. No la tengo.

-¿Por qué?

Una pausa. Inspiración. Expiración.

-Porque si no la leí durante el año, no la iba a comprar para leer en las vacaciones.

Hacía que suene lógico.

-¿Y si hablás de alguno de los cuentos? -le pedí, en plan de improbable salvataje.

-No leí los cuentos. No me gustaron, no los entendí y encima los perdí. Pero sé los títulos- añadió, mirándonos por primera vez a la cara por un instante. Inmediatamente volvió a jugar con los pulgares, tejiendo una prenda invisible para váya a saber quién.

Read more »

Sobre “Saquen una hoja”

Capítulo 1 de un total de 4 en Saquen una hoja
Examen

Examen

Voy a iniciar una nueva serie de relatos pedagógicos breves, esta vez para contar brevemente las cosas más risibles, escandalizantes o espeluznantes que ocurren en los exámenes.

Las mesas de febrero fueron la fuente inesperada de inspiración.

Allí comienzan estas historias de nombres falsos y acontecimientos verdaderos.

Los trabajos y los días

Voy a empezar con algunos artículos de balance (y alineado) para ir cerrando el año, en vista de que muchas de las experiencias que viví no se publicaron, por falta de tiempo, de tono, de ocasión, y casi siempre de maduración.


Una de ellas fue haber trabajado con la Asociación Civil Integración Solidaria:

Integración Solidaria dio sus primeros pasos en el año 2001. Desde allí se empezó y continúo trabajando con algunas de las comunidades más vulnerables –en cuanto a índices socioeconómicos- de la capital correntina. En estos últimos años, el accionar estuvo centrado en el desarrollo de procesos de comunicación comunitaria con grupos de niños, adolescentes y jóvenes de los barrios Santa Marta, Molina Punta y Ponce. En los dos primeros barrios se produjeron periódicos barriales y audiovisuales sobre derechos de la infancia con la producción casi íntegra de los niños y jóvenes de cada una de esas comunidades.

Actualmente los talleres se realizan en el barrio Ponce, nucleados alrededor de la Biblioteca Popular Manduá, donde un grupo de niños y jóvenes continúa con la producción del periódico “La Verdad del Barrio”, iniciado en el 2005 en el barrio Santa Marta.

Tomé contacto con la organización por un camino impensado. Todos los inicios de cursado los profesores hacemos una evaluación de diagnóstico, que básicamente sirve como instrumento para establecer los conocimientos previos del alumnado, su relación con los contenidos, sus intereses y forma de trabajo. En mi caso, me centré en interrogar acerca de los contactos con el mundo de la lectura y la escritura. Una de mis nuevas alumnas, Elba, contó que participaba de un diario barrial. En la clase siguiente pregunté por ella y me informé sobre el proyecto. Dos hermanos -Adrián, de quinto y Fernando, de tercero-, eran también editores/ autores de la publicación. Su casa era el sitio provisorio de la biblioteca y allí se realizaban las reuniones. Me invitaron a visitarlos, y acepté inmediatamente.

trabajodecampoUnas semanas después los chicos me comentaron que la escuela había comenzado un proyecto conjunto con IS y la Asociación UNESCO Corrientes, para realizar tareas de formación y promoción socioambiental en la cátedra de Prácticas Profesionalizantes. Asistí a la primera clase con más ánimos de conocer a los referentes de las organizaciones que de unirme a algo tan ajeno a mi especialidad. Sin embargo, Víctor -el primer orador, presidente de IS, un tipo joven y afable, militante en organizaciones de DDHH y director/ productor de un documental sobre los desaparecidos correntinos y un corto sobre el Plan Cóndor- aclaró en primer lugar que el proyecto era tanto acción como comunicación, en estricto fifty-fifty. Al terminar la exposición me acerqué y le ofrecí trabajar en la promoción a nivel escriturario, y surgió la idea de hacer un libro de crónicas grupales sobre las experiencias en terreno, contadas por los propios chicos. Fue así como comencé, una vez por semana, a coordinar los trabajos narrativos en la biblioteca de la escuela. Fueron varias tardes de mate o tereré, de preguntas mías y respuestas de ellos, de sugerencias y aprendizajes.

cronicascuarto

Las prácticas se hacían los sábados por la tarde en barrios distintos, con los alumnos que vivían en la zona. La comitiva consistía en alumnos, miembros de IS, arquitectos de UNESCO -con sus infaltables planos, que los chicos diseñaban y servirían luego de material para una intercátedra de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad Nacional del Nordeste- y los profesores (Edith, titular de Prácticas, y yo). El recorrido se trazaba de acuerdo a propuestas de los chicos, y muchas veces de los vecinos, que se acercaban a señalar las zonas más problemáticas. De esos itinerarios resultaron narraciones maravillosas que integrarían las Crónicas Ambientales. Un fragmento de ejemplo:

(…) la trayectoria del humo culminaba sobre una escuela y atravesaba muchas casas vecinas. Rodeamos el camino y llegamos al lugar que más nos impresionó. Se trataba de la desembocadura de desechos químicos de la fábrica. El líquido negro se volcaba en la laguna, impidiendo cualquier forma de vida.


Poco antes de terminar las clases, los trabajos finales se presentaron en la feria de ciencias y en un acto escolar. Los rostros alegres de los chicos, los aplausos, el júbilo y el orgullo por haber creado nos indicaron que le habíamos ganado a la burocracia, a la apatía, a los miedos insulares de la escuela tradicional, y que habíamos logrado que la mirada crítica que se pretende en los programas se convierta en realidad. Esa victoria justifica el trabajo hecho.

Páginas:«1234567»